“Sinfín”
Música que viene del rayo de la avenida, porque como todos sabemos los
momentos vuelven siempre e hilan un mismo tiempo que no termina de pasar.
“Bolsodios”
Dice que todas las cosas que conoce se parecen al cielo tal vez porque
son infinitas e insondables.
“Canción de noche”
El camino es infinito en pos de encontrar la luz y el amor es una
especie de enajenación.
“Proserpina”
Hay una reina subterránea que tiene un nombre mágico y genera ondas de
amor y vida a su alrededor.
“No habrá un destino incierto”
Son como aves que emigran, y habla de un futuro más allá de lo posible
en donde el abandono y la adversidad no tendrán ya lugar: estaremos juntos para
siempre.
“Cabecita calesita”
Se trata de un amor de humo que gira y de la añoranza de un corazón fiel
dispuesto a seguir todos esos giros.
“Dale luz al instante”
Un camino de aparente sencillez que alberga una intensidad superior a la
de cualquier revolución.
“La flor de Santo Tomé”
El feliz viaje a un lugar nuevo, lejano pero para adentro, un mundo
interno del que surge un amor de manos, ríos y puentes firmes.
“Atado a tu frontera”
La frontera es el atavío del querer. Pero hay una sentencia, además, en
la que uno debe enfrentar el ego y liquidar el asunto, para no manchar el juego.
“Preconición”
En el patio hay un ángel, su vulnerabilidad es tremenda, la historia lo
dejó tirado y ya no tiene idea de cuál fue el paraíso soñado del que surgió.
“¡Qué hermosa estás!”
Deslumbrado amor que remonta un vuelo vibratorio de guitarra yendo más
allá de todo.
“Espuma mística”
Sólo somos una cajita de busto y luz, de latido y sonido y chispa
invisible... que intentamos repercutir en todo.