En su estudio de grabación, el músico revela a HBA (revista que venden
los "sin techo" de Buenos Aires) ‘la Spinetta dorsal de Luis
Alberto‘, y habla del poder, de los sueños, de la humanidad, de la sociedad
argentina, aunque siempre recordando: “lo mío es música, yo lucho desde ahí con
lo que puedo”
- ¿Cómo es ser tan reconocido?
- No tiene nada que ver con uno, ni ahí...y aparte en general estoy
tratando de estar fuera de lo que sería el rock business, si es que es rock lo
que hago, aunque a veces he tenido prensa de más. Pero es como que la actitud mía no obedece a
esas leyes de mercado. Y eso me hace
sentir bastante piola, y me da una actitud personal frente a todo que ha sido
el fruto de toda mi vida.
Luis Alberto Spinetta es esa vaca que te sigue alimentando o te sigue
dando lo mejor de sí.
El reconocimiento no tiene nada que ver con el hecho artístico, sucede
independientemente. Todo lo que tiene
que ver con agrandar el globo del ego y eso funciona pero... a esta altura no
me como ese verso, es bullshit. Uno siente las cosas y eso es lo más importante
para tener como objetivo artístico. No solo que venda. Para algunos es muy
importante, para mí ya no tiene ningún significado. Me cansé de no vender pero,
a la vez, al seguir siendo apetecido por parte de una gente puedo hacer lo que
hago, aunque trato de no mezclarme nunca con eso otro que sería un utilitarismo
ya previamente perpetrado. Supongo que le pasa a muchos, y depende de cómo
escuchen lo que hacen. Yo me lleno de guita y hago una murga y suena mal...
viste, flaco... dejate de joder, es como que algo no funciona bien.
- ¿La conciencia?
Ahí vamos...es un ejemplo de algo que sucede mucho y somos el producto
que la gente quiso. La mayoría de esos artistas surgieron porque ellos se
decidieron a comunicarse con la gente y darles lo que sabían hacer.
Podría ser que un montón de música que se escucha no suene tan bien a mi
gusto, y prefiero no hablar de eso.
Pero ¿entendés? el tema es que suene bien, más que nunca, a esta altura
del partido, el compromiso mío es que suene bien y de mantenerme fuera de ese
estandar de sensaciones o de cosas que tienen que ver con la prensa y el
business. Tratando de hacer las cosas de a una, y muy a mi gusto Me lo merezco
ya...hacer las cosas de forma independiente. Estoy con un sello y eso, pero me
hace sentir feliz tener esa actitud dentro mío y seguirla. Si no sonara bien no
me sentiría bien para nada. Nunca me sucedió musicalmente que no sonara bien. Cada
canción nueva que hago funciona perfecto con el lugar donde la estoy haciendo.
- ¿Y vos qué escuchás que no sea
lo tuyo?
- Yo lo mío lo escucho sólo cuando lo hago, no tengo fascinación por
hacérselo escuchar a nadie en particular.
Pasé esa etapa. Más de pendejo sí...quería que me dijeran ‘flaco esto es
bueno‘. Ahora no me interesa, me interesa que sea bueno también para los
músicos con los que yo lo comparto en las sesiones de grabación o en los
conciertos y que para ellos también les signifique una felicidad hacerlo. No
escucho mi música y tampoco escucho rock, excepto pop o Los Beatles o algo así.
Escucho Tom Jobim o Herbie Hancok, o cosas más de jazz. No escucho nada de lo que tanto me nutrió en
otras épocas. Entendé que soy abuelo, porque mi hija Cata, tuvo un varón hace
un año. Se cumple el ciclo con total elegancia tratando siempre de que la
música sea mantenida, preservada, por encima de las penurias que a uno lo toque
vivir, y que en mi caso no son tales. Porque muchos músicos estuvieron penando.
La música está por encima de todo eso. El tipo que lo entiende generalmente
crea muy buena música, y sale a flote. Lo que más texto te da es vivir con
cierta intensidad y tratando de mantener siempre un juego limpio. Está bien que
haya que negociar con la realidad, pero eso no quiere decir que la vaya a
coimear. Ya se confundieron las cosas a
tal punto que pareciera que si uno recalca eso es paradójico y no lo es. Debemos
recalcar que negociar puede ser un acuerdo inteligente, una ingeniería de
acuerdos en favor de un bienestar común, y no una dejadez y una fofedad que
impliquen el desvanecimiento de lo verdadero entre los acuerdos. Que es lo que
está sucediendo, la gente confunde negociar con falopear la negociación. No va más eso. Con esa mente morimos como
país, y son los lujos del poder. Como siempre el pueblo repite el epitafio del
poder. Si el poder fue asesino, el pueblo se va a volver un poco asesino, y si
a la gente le dieron de comer mierda, la gente va a ser ‘comemierda‘. Y bajo ese proceso no podemos desintegrarnos
más. Y el que no lo comprende, medio como que viste...dejate de joder...no seas
retardado. Sin entrar en una falsa moralidad, ya el hecho de no respetar una
señal cuando pasa gente caminando, desde una actitud que es lo menos, que es
una actitud muy peligrosa, y esa dejadez que es el símbolo de que no se quiera
preservar la vida por encima del placer personal, el capricho personal de
tantos estúpidos. No, ese proceso es
como irreversible, es como la muerte de un cerebro.Pará flaco, aflojá con todas
las harinas, desoxidate y volvé otra vez a funcionar. Si el poder fue corrupto, a la gente también
le parece lo mismo, que va a coimear al cana que lo pare, y todo es así. Yo no
me como ese cuento, no entro en esa negociación con la realidad ni ahí, no me
interesa ser el más influyente del rock ni el menos influyente, porque eso es
una patraña para los medios que están enganchados en holdings. No coincido con
eso y nunca coincidí, y me valí de todo lo mejor de mí para saber que no
coincido con eso. Eso ya lo incorporé totalmente y lo sigo diciendo de una
manera brutal para que se sepa con claridad.
- ¿Ese es tu fuerte?
- Sí...y no sé si mi música tiene tanta fuerza como eso, pero eso es lo
que yo pienso. Por ahí la música tiene que ser más dulce, por una cuestión de
abuelo. Hay cosas para arrullar, la gente no se da cuenta de la ternura de la
existencia y de que hay criaturas para arrullar y contener y darles amor y
apego. La gente lo toma como que es imposible eso. Si no se reflejan en sí
mismos para darle el lugar al otro es imposible que puedan salir de esa trampa
del poder. De pertenecer a todo lo que
se les antoja y reaccionar de acuerdo a todo lo que se le antoja al poder.
Romper con esa trampa es algo muy duro a lo largo del tiempo, pero funciona.
- ¿Es una misión pura?
- Ahí va... pero no sé si ésa es la forma de negociar con la realidad.
Uno tiene que estar activo para generar la potencia máxima de uno y bien, no
para empezar a perderla. Y eso se refiere también al consumo de estupefacientes
sin parar. Te tenés que dar cuenta a tiempo, no joderte ni joder. No puedo
enfrentarme mucho con eso sin perder parte de lo que tengo en juego. En ese
sentido mi creación es la que me lleva adelante, porque si no pudiera apoyar
estas boberías con algo verdadero no podría estar hablando de nada, sería al cohete,
porque ya no servís. La integridad física tiene una importancia fundamental,
como si fuera el alma, no separo entre ambos. Son tan sagrados ambos que uno no se da cuenta
y uno tiene que vivir cosas para visualizar. En base a eso, un montón de cosas que para mi
sería lo común y corriente, que la gente verdareramente se respete...y ahí ya
empieza a ser como una especie de sueño hippie, neohippie, psicodélico...la
época de los hippies fue bárbara porque la gente le metió un poco de energía a
eso, a hermanarse, y se fue al jocara.
- ¿Y qué cambió?
- En esa época, el privilegio era la humanización, la globalización del
mundo venía por el lado de un sin fronteras no por el lado de una frontera
bacteriológica. La humanidad dio un viraje que ya no luce pacífica en ningún
lugar del mundo.
- ¿Cuesta negociar con el
sistema?
- No estoy marginado para nada, lucho para desmarginalizarme por
completo. Porque uno con estas ideas se margina, porque hay puntos que son
irreconciliables con el vecino (y apunta hacia la casa de sus vecinos, desde
donde se oye cumbia...). La disidencia no debe ser crónica para nadie, hay un
momento para la concordia y la lucidez. Dejémonos de joder los argentinos. Este
es el momento para crear una ingeniería de acuerdos buenos, y los que realmente
estén en la otra, hay que meterlos en cana. Si al pueblo le hicieron mal, se
hace malo, y tiene que cumplir con su dolor con los rituales que eso implica. Y
pasarán generaciones...