Extracto de una entrevista a Luis Alberto Spinetta - de octubre de 1988 - en la que habla sobre el tema “el mono tremendo” compuesto por sus hijos

"Mis hijos están muy trastocados. Compusieron "El mono tremendo", el único tema de "Téster de violencia" que habla de violencia en el sentido de horror o de muerte. Ellos dicen "a la medianoche, con su cuchillo frío, él sale a cazar y tigres va a matar".  Y yo al principio les discutí la letra, me hacía el gil, para que pusieran otra cosa.  Y los monitos me miraron con una cara que me hizo comprender que debía respetar su obra.  Y está bien.  Un día Dante apareció con unos dientes de Drácula que venían en una revista infantil. Y yo después la vi en el quiosco y no lo podía creer.  En la tapa estaban Domingo Faustino Sarmiento y Drácula, en el mismo nivel.  Eso quiere decir que la violencia virtual expuesta en una letra de niños, cuya edad promedio es de ocho años, constituye el síntoma de una profunda conmoción cultural. "Dante se va solo a ver "Pesadilla III" y yo le digo: "Esto te está pudriendo el bocho, imágenes de laceraciones y cosas horribles, date cuenta de que eso no es toda la vida".  Y el tipo me contesta: "Pero papá, todos los chicos en el colegio la vieron y yo soy el único que no la vio". Y entonces pienso que no quiero volver a hacer de mi hijo un Luis Alberto. Nosotros somos los Luis Alberto que nuestros viejos no nos hubiesen permitido ser. Y en cierta manera estoy dividido entre el padre y el tipo que entiende ese mundo que, por otro lado, es el que también yo he creado para él"
Luis Alberto Spinetta 

Entrevista para 32 puertas - Venezuela 2006


Luis Alberto Spinetta era el secreto mejor guardado que tuvo Argentina hasta hace pocos años. Y aunque su internacionalización demoró, el culto se adelantó. Si bien el rock es la piel que lo viste, progresivamente su mito alcanzó el cancionero latinoamericano. Sin provocar la hipérbole, su obra es tan fundamental e influyente como la de Caetano Veloso o Víctor Jara. Incluso en Venezuela, donde el rock no es cultura.
Dentro de las paradojas de nuestro terruño, Caracas significó una de las primeras presentaciones del músico fuera de su país. Y por eso el concierto que ofrecerá este sábado en el Aula Magna de la UCV, a partir de las 7:00 pm, es tan especial para él: “Tenemos varias cosas a nuestro alcance porque hace 14 años que no voy. El repertorio del recital unirá lo nuevo con lo viejo, sin necesariamente ahondar en la nostalgia. Si no, no podría llevarles la arepita calientita como Dios manda. ¡Me da una gran emoción poder volver”.

–En Argentina se especuló con que su reciente producción, Pan , apela intencionalmente al sonido de Spinetta Jade. ¿Fue su intención?

S– Le dije a un periodista que me parecía que Pan tenía que ver con el disco Los niños que escriben en el cielo, de Spinetta Jade, por su característica lírica. Y con eso creo que le solucioné la cuestión no sólo a él sino a la prensa local: Inmediatamente lo asociaron con Jade. No puedo desmentir que esto se parezca a una cosa o a otra porque al final también forma parte de mi obra. Menos mal que por lo menos se parece a mí.
Pero no se refiere a Jade, pues ofrecíamos un material más orientado al jazz. Pan tiene canciones que son diferentes a las de mis trabajos anteriores. Acá hay otras cuestiones de piel, que son siempre dentro de un rock de fusión, que vuela alto y busca variantes.

–En sus tres últimos discos se percibe un notable acercamiento hacia el funk y el soul. ¿Dónde quedó el rock?

S– Me atrae el soul porque hay mucha musicalidad en las canciones y se encierran como misterios que son dignos de prestarles atención. Pocas cosas dentro del pop, como Björk, me excitan y me emocionan. Esa mirada hacia el funk, la música de Stevie Wonder y de tantos otros genios me permite expandir el límite creativo un poco más arriba. Y desearía que eso también me lo proporcionara el rock. Pero desafortunadamente el rock nuevo, el rock joven, me aburre. Me cautiva la propuesta de Mars Volta o ese rock ruidoso de The Strokes. Sin embargo, son casos puntuales.

–La poesía inmersa en sus canciones es uno de los principales argumentos de su obra. Si en el álbum Para los árboles trabajó como recurso literario la trascendencia en un animal, ¿Qué le interesó instrumentar en su nueva producción?

S– El título del disco es una de las tantas palabras que me rodea, así como moda, pueblo, permiso, perdón y gracias Pan es lo que nuestra gente reclama. Para mí la forma de poder producir la sensación de ese alimento espiritual es a través de una música simple, y este disco es líricamente menos imaginario y fantástico que Para los árboles. Toma más conciencia del pulso del mundo y de lo que me rodea.

–Justamente, “Buenos Aires, alma de piedra”, corte incluido en el EP Camalotus (2004), muestra una faceta poco usual en su cancionero que es la del registro de lo social...

S– Creo que eso tiene varios antecedentes en mi música. La canción “Me gusta ese tajo”, que es de 1971, asoma: “Debo destruir la mierda de esta ciudad” Padecemos la aniquilación debido a la corrupción del poder y al engaño. Pareciera que a la gente honesta le cuesta vivir. Está mejor el que delinque que el que trabaja. El tema “La bengala perdida” –incluido en el álbum Téster de violencia– se anticipó a describir un mundo de saña (en el fútbol) que desde esa época y hasta ahora se enraizó más en mi país. Asimismo, se cumplieron 30 años del golpe militar, que hizo tanto daño a Argentina y que era un plan internacional para aniquilar a la juventud. Así que los referentes sociales han estado a nuestro alcance. Nada más que por ahí algunos artistas los usan como pivote para la arenga demagógica y otros los usamos como fuente lírica.

–Su concierto en el Poliedro de Caracas significó una de sus menguadas salidas de Argentina. ¿Cuál recuerdo guarda?

S– Esa experiencia fue bastante difícil porque cuando me alojé en hotel empecé a tener fiebre. Yo me estaba enfermando y en el avión hizo explosión la gripe. Una enfermera me fue a ver a la habitación y me dijo –imita el acento venezolano–: “Lo que tú tienes es un quebranto”. Casi me muero... –en el argot tanguero, quebranto se usa para llamar a la tristeza–.Tenía que hacer un montón de entrevistas y traté de hacer todo lo que pude. Realmente, me sentía tan mal que eso me consumió el tiempo. Cuando subí al escenario había hecho efecto la medicación, pero estaba agotado. Así que ahora voy con la esperanza, pidiéndole a la Virgen, que no me pase nada.

Entrevista para Revista Cerdos y Peces - 1980


Teníamos decidido no hacerle reportajes a los superstars de lo que sea. Pero Mariano nos trajo esta entrevista y no nos dijo quien era el entrevistado.
Este desconocido decía cosas interesantes, cuando supimos que era el flaco no tuvimos más remedio que transgredirnos. Aquí va, la gran puta, el reportaje a una estrella.
Casi mito, poeta, “intocable del Rock Nacional”, el flaco Spinetta reconoce haber experimentado muchas y muy diferentes etapas vitales. “Pero ahora mi vida es una puesta de sangre”, reconoce.

— ¿Por que?

S—Estoy escribiendo mucho desde el año pasado, en poesía y ensayo. De mi poesía que te puedo decir, hago siempre las mismas cosas, algo así como una poética que es un vino de contacto. En cuanto a los ensayos son tipo filosóficos, desde mi óptica indudablemente imberbe. Intento un replanteo sobre el ser y la nada, sobre el cuerpo como lacrimal, como recipiente, sobre la ley y el magnetismo, el concepto de doble movimiento, de doble polaridad que permanece en todas las cosas como dicotomía esencia de la naturaleza, que también esta representada en la mente. En fin, el ensayo es para mi una actividad nueva, nunca había escrito con la metodología del ensayo, sin metáfora.

— Tenés alguna intención de escribir?

S— No. ninguna intención. Solamente expongo las cosas, pensamientos, no ofrezco solución. No es “Tus zonas erróneas”, que es como un amiguito que te habla. Lo mio es un amiguito que te destroza. Mi intención en los ensayos es por ejemplo decir y explicar cómo el discurso científico hipermonal opone permanentemente su propia finalidad a lo que va desarrollando. O hablar de la simulación de los poderes. Cómo la izquierda torna cosas de la derecha y viceversa, cómo están los dos en la misma bolsa viviente.

— ¿cómo manejas vos tu poder?

S— Tengo el poder que tengo. No Creo tener más poder que vos.

— En un escenario.

S— El poder que yo tengo en un escenario es como una fuerza del alma No es un poder político, un poder manifiesto a través de una finalidad implícita, es un poder de adentro, mágico. Lo que pasa es que estamos acostumbrados a ver el poder como nos enseñaron, y como se lo practica. Ese poder de someter a la gente y a ciertas cosas, de absolver y condenar. Mi poder es humilde, consiste en alcanzar simplemente un estado que me haga disfrutar, que me de placer.

— Pareciera que el rock ahora es sólo eso: goce. Se perdió ese espíritu de revolución, de cambiar todo.

S— Yo creo que todas las revoluciones fracasan. La concreción de las revoluciones es su muerte, cesan cuando se concretan. Lo que importa en toda revolución es el estado de revuelta, en cuanto sé instala, caga. No sé… la palabra revolución suena muy antigua… vale la angustia de la revuelta.

— ¿Sentís todavía esa revuelta?

S— Te respondo con una parte de la letra de “Ropa violeta”: “Mi sangre es puro borra tinta que apaga todas mis palabras. Mi mente toda es un insecto al que tolero porque me habla”.

— Ese tema dice  ”..violeta es el color de tu flash”. Te referís al ácido?

S— Ah, no sé …(risas).

— ¿Qué opinás de las drogas?

S— Hay muchísimas drogas, legales e ilegales. De las legales. que pueden ser la televisión, la pornografía, el alcohol, etc, me quedo con el alcohol. Y de las ilegales te puedo decir que un par de porros y un par de lineas no joden a nadie. El problema viene cuando un tipo se inyecta, o es el alcohólico perdido y hace cualquier cosa para conseguir lo que necesita. De todas formas, prefiero la actividad social de un tipo que tiene una cierta insania que lo lleva a la autodestrucción, que la actividad de uno que tiene tal insania que destruye a los demás, como un militar por ejemplo. Básicamente el problema para el Poder no esta relacionado con la salud del individuo sino con la producción. En tanto uno se fume o aspire no labura, por eso la prohibición de la droga es política. Ahora Latinoamérica está siendo invadida de merca… según estudios modernos muy serios, el grado de adicción de la cocaína es comparativamente igual a la del maní.

— ¿Tenéis hijos no?

S— Tres. de 10, 9 y 6 años.

— ¿Sos un buen padre de familia?

S— No sé, no te puedo decir. Creo que por más que yo fuera le que fuera. ellos van a ser lo que son. Todas las hojas son del viento, yo trato de forjar buenos sentimientos y de tener una mentalidad plana para que ellos solos observen el mundo, lo vivan y saquen sus propias conclusiones. No soy un padre instituyente, tipo “esto es caca esto no”. Tampoco soy un fanático. Si veo que van a meter los dedos en el enchufe los paro.

— En un reportaje no tan reciente decías que no querías ser el Padre Lombardero del rock. ¿Quiénes te consideran el Padre Lombardero del rock?

S— No sé, muchos me tienen como un intocable y soy tan intocable como quieren ellos que yo sea. Esas consideraciones no me interesan, yo estoy ahí, peleando por lo mío tratando de no perder la forma de navegación. Ahora estoy muy copado con mi nuevo disco que va a salir, “Tester de violencia”, y con mis poesías y mis ensayos que algún día pienso editar. Leo además, leo mucho, entre mi lectura figura “Cerdos y Peces”, que me parece muy grosa.

— Decías antes que tu vida es una puesta de sangre —¿Que es la sangre?

S—Mi sangre existe más allá de la mente, yo no puedo movilizar mi sangre. Sí puedo movilizar mis ideas a las cuales la sangre alimenta …pero vos me preguntas qué es la sangre …La verdad que no sé. Yo la siento cuando fluye, cuando mana, pero mi participación en la sangre es mínima. Al contrario, la participación de la sangre en mi es fundamental.

— La tomas como parte de la división mente-espíritu…

S— No, para mi no existe tal división. El espíritu está encerrado en lo más recóndito y profundo del cerebro, —ese lugar. esa vasija tan perfecta que es el cerebro— No sé, la sangre esta ahí, me provee, pero no puedo definirla.

—  Te resignas al misterio…

S—Si. reconozco el laberinto de estar en bolas en muchas cosas. Pero lo importante es no sólo reconocerlo, sino reconocerlo de la forma más elegante posible, con cierta estética.

— No sos el Padre Lombardero, no lenes poder político, reconoces los misterios de la vida. ¿Sos un místico?

S— Existen dos mundos: el de la instantaneidad infantil, que carece de moral, y el de la perversión absoluta en el cual la negación y la desaprobación es la base instintiva. Tomando esos dos mundos, sí soy un místico, me encanta vivir deambulando permanentemente de un mundo a otro. Y quizás también sea un religioso. La religiosidad está en los rituales, como cuando armo un porro por ejemplo, o cuando noto mis propias prohibiciones y mis propias transgresiones. En toda ley hay religión y yo adopte mi propia religiosidad, que es la de la experiencia en vida.

Entrevista para Revista Pelo - 1971


Nueve y media de la noche: En el bar "La Palmera" está la gente de siempre: los chicos de "HAIR", un grupo de hippies y muchas mesas con talento. Entre ellas las de Luis Alberto Spinetta. Me acerqué y le pedí que me contara cosas. Salimos del bar, caminamos un poco y por fin entramos en el zaguán de un viejo hotel sobre la calle Bartolomé Mitre. Hablamos de su viaje a Europa, de su ex grupo Almendra que significó el nacimiento del rock nacional y sobre todo de música. Esto fue lo que me dijo:

Spinetta: Yo personalmente nunca abandoné lo acústico sigo componiendo con la guitarra y la mejor guitarra para componer es la acústica, pero también compongo con la eléctrica, temas especiales, eléctricos. Cada músico tiene una coherencia interna. Yo creo que la música es el sonido de tus palabras y de tus manos y de todo tu cuerpo, pero hacer música expresamente requiere la intervención de tus sentimientos. Teóricamente te puede gustar desde el llanto de un bebé hasta Ramona Galarza. Todo es música. Depende que lo que estés escuchando te guste o no.

Pelo: Todo es auténtico si realmente lo sentís . . .

Spinetta: Sí, pero yo pienso que siempre fue "lo que sientas o no"... en Francia leí la vida de Chopin, y me volvió totalmente loco, me identifiqué con él, no a nivel de música, sino a nivel loco. ¿Te das cuenta?, ¿Sabias que una vez fue a Londres y dijo que las cosas que tocaban los ingleses eran execrables?. No porque no le gustara escuchar más que su música sino porque existía ese sentimiento, esa especie de fuerza que se crea entre lo que es emitido y lo que se recibe.

Pelo: ¿Como una forma de vida?

Spinetta: Claro, una forma de vida, no interesa que sean muchas formas y que den una sola, lo que interesa es que el golpe o el grito sea uno. Por eso pareciera haber una especie de entubamiento de lo que uno consume musicalmente.

Pelo: ¿Qué pasó con el grupo Almendra?

Spinetta: Almendra no olvidó nunca la parte acústica. En el segundo Lp mucho más fuerte, más rock, también hay mucha acústica. Esta música no fue captada para nada. No se puede pasar de un período eléctrico a uno rotundo ni viceversa. Pero el cambio gradual se torna muy difícil porque durante la etapa de transición la gente opina que la verdadera música de tal tipo fue la de un período equis y esto es nefasto.

Pelo: En cuanto al segundo Lp, influyó mucho que fuera el último, esto hizo pensar a muchos que lo hacían a nivel plata únicamente. Algo muy similar al caso de Manal y su decadencia desde los recitales del Payró hasta el último de hace unos meses: eran dos grupos distintos.

Spinetta: Yo no comparto tu idea. Manal fue siempre Manal. Cuando la gente habló de un Manal desajustado, tampoco estuve de acuerdo. Jamás escuché mala música de parte de Manal. Es un superconjunto y de ahí nunca puede salir mala música.

Pelo: Entonces vos asimilas a Manal con Blind Faith, el mayor supergrupo de la historia del rock y que para todos fue un terrible fracaso?

Spinetta: Ahí está, yo nunca tomé a Blind Faith como un fracaso. El único disco que yo conozco es uno de los Lp más importantes de todo el rock. Ese grupo me dio eso en ese momento, así como era, no importaba si eran Winwood, Baker y Clapton, u otros. Esa música es esencialmente maravillosa, además se adelantó a la música de dos años después, fue una llave para los sonidos posteriores.

Pelo: ¿La crítica es mala cuando la gente espera una cosa y le das otra?

Spinetta: A mí eso me hace acordar a la vida de Jesucristo cuando todo el mundo esperaba que fuera una especie de luz por la calle, resultó que era un tipo. Los músicos también son tipos, ¿te das cuenta? Por eso lo que no nos enloquece es mucho más fácil de juzgar objetivamente, por que si algo te fascina buscás la perfección obsesivamente y en esa locura podés morir. A mi el grupo que más me llega es Zeppelin. Me conmociona mucho, cada día más. Dicen que el segundo Lp de ellos es obsesivamente comercial, se equivocan, yo no sé qué esperan. Todos los conjuntos están integrados por mutantes, pero Led Zeppelin es uno de los más rayados y mutantes, se arriesga a cambiar su música y sigue siendo por sobre todas las cosas Led Zeppelin. La evolución es algo que crece, lo que crece tiene una raíz y lo que tiene una raíz también tiene una base que no se puede cambiar con el tiempo. No se puede empezar un edificio por el primer piso . . .

Pelo: Totalmente de acuerdo. Además Zeppelin hizo la base de la música de esta década. Ahora hay una nueva música.

Spinetta: Es evidente que hay una nueva música.

Pelo: ¿Cuál fue el itinerario de tu viaje?

Spinetta: Salí el 18 de marzo para Brasil, después pasé por New York y el viaje terminó en Francia. Traté de ir a Londres pero me rechazaron en la frontera, finalmente fui a Ho¬lánda. Fue una experiencia muy importante, tenía ganas de irme; no conocía Europa. Mirá, en todas partes suceden las mismas cosas, lo que pasa es que la gente responde de diferentes maneras. En cuanto a la música creo que en la Argentina se está tocando una música muy pura. Se da un rock con mucha raíz a pesar de que hay una gran disgregación.

Pelo: Sin embargo, la gente cree que hace un año estábamos mucho mejor . . .


Spinetta: Creo que están en un error: todo lo que crece se desgasta, la vida misma es una unción constante de integración y desintegración, como una marea. Este es el momento en que los grupos tienen que empezar a sonar. Creo que estamos mejor que en Francia, porque allá todavía se canta el rock en inglés, nosotros superamos eso hace mucho tiempo. El fenómeno de disgregación es fundamentalmente un fenómeno de experiencia individual de los integrantes de los grupos. Pienso que los músicos se han separado de los conjuntos porque están revolucionados internamente y esperan encontrar su huella. En este país hubo mucha honestidad por parte de los músicos pero mucha deshonestidad en la gente encargada de difundirlos. Ellos han cantado y tocado sus temas muy libremente pero las mentalidades que recopilaron eso y lo tradujeron en la difusión masiva se equivocaron fundamentalmente, no nos interpretaron. Yo personalmente aprendí que cada palabra que uno dice es un riesgo y que es preferible no decir nada y que todo se interprete según las apariencias.

Pelo: ¿Eso quiere decir que si les gusta bien y si no. . . también?

Spinetta: Sí, porque para comprender las apariencias se necesita una gran inteligencia . . . Mirá, éste es el momento de hacer algo como los músicos quieren. Yo no voy a vender más a mi grupo, me voy a conectar con gente que no necesite vender mi grupo para hacer un espectáculo, entonces el recital va a ser gratis. Hay que hacer las conexiones, los elementos ya están. Va a resultar un gran trabajo, pero lo vamos a hacer. La verdadera forma de descubrir la música va a ser a través de la negación de los sistemas de la antimúsica. Nosotros estamos de acuerdo en que el rock es amor y paz. Entonces no podemos estar de acuerdo en que ese amor pase por el embudo del comercio puro para el enriquecimiento de algunas empresas. No nos engañemos: para alguien puede existir una carrera hacia el prestigio pero también otra hacia la música, no una carrera sino un paso, un paso tranquilo. Yo ahora quiero encontrarme con músicos y promover cosas para la música en si misma.

29 de junio de 2008 - Entrevista exclusiva para Página 12


“Habría que aflojar con el inventario y sumar inventiva”
El músico acaba de publicar Un mañana, su 22º disco solista, donde participan sus hijos y su padre. El Flaco habla también de la tragedia del colegio Ecos y del personaje Luis Almirante Brown, creado por Capusotto en su honor.
Por Cristian Vitale

Concebido en el entrañable e “intimísimo” universo de La Diosa Salvaje, acaba de nacer el 22º disco solista de Luis Alberto Spinetta. El CD incluye doce canciones cuyos secretos –típico en él– hay que descubrir de a poco. Con la paciencia de quien no espera más que belleza en los sonidos y en las palabras. Se llama Un mañana. “Tiene lo impredecible del futuro, más una dosis de certeza inherente a un momento preciso del futuro”, dice él –58 años, más de 400 canciones– en la entrevista exclusiva con Página/12. Su premisa, única exigencia para la “prensa” del disco, fue escribir las respuestas. Entonces no hay gestos, descripciones de ambiente ni metamensajes de otro tipo. Es sólo el hombre y su verbo escrito que conjuga, siempre, en presente y futuro. “Si dijera el mañana, sería una fanfarronada... pero uno intenta ver en el futuro y siempre hay un hilo de esperanza que une nuestra fuerza hacia adelante con el sentimiento de un cambio que se necesita inexorablemente, para que la vida sea mejor”, sigue.
 Sostenido en la misma banda de hace cuatro años (Claudio Cardone en teclados, Nerina Nicotra en bajo y Sergio Verdinelli en batería), y un “plus” doméstico entre padre, hijos y abuelo, Un mañana engloba una estética pareja, atada a la zaga Para los árboles-Camalotus-Pan, canciones pulidas, trabajadas, riquísimas en matices, tonos y melodías, siempre con un norte preciso: el devenir. Aclimata Luis: “En primer lugar, Cardone es quien merece la mirada. El ha sido el orquestador del disco, y además es el compositor de los preludios en ‘Canción de amor para Olga’. Ha sido fuerte y dulce, según la necesidad. Es el alma del trabajo. Se escribió todo”.

–¿Y el resto?

–Demostró una vez más su talento, haciendo viajes instantáneos hacia los diferentes motivos muy dúctilmente, y manteniendo a la banda en el aire como en “Vuelo al fin”, o mismo en “La mendiga”. En cuanto a Nerina, ella pacientemente elaboró bases ideales, comprendiendo los arreglos desde la base de los acordes y aportando una sonoridad sentida, profunda. Es una capa. Además, participan mis genios predilectos, Dante y Valentino. Dante se encargó de instalaciones de “pluguines” muy importantes para la mezcla digital, y Valen colaboró con unos arreglos de teclados preciosos en “No quiere decir”. Nunca hicimos algo tan juntos en cuanto a producción musical. Es un anticipo de lo que podríamos realizar si quisiéramos hacer algo grosso entre los tres. Valentino es una usina de música. Es muy reflexivo y tan autoexigente que finalmente logra en su música una fuerza descomunal. En su rap se nota esa energía lírica que lo caracteriza. Luz más luz.

–También suman Sartén Asaressi, el uruguayo Nicolás Ibarburu y Baltasar Comotto. ¿Qué pretendió lograr de cada guitarra?

–Aparecen para alternar la banda con otros sonidos y conceptos que a la vez no se apartan de la guitarra de base. Fue como guante y mano. Sartén sinfónico, Ibarburu visceral, Comotto místico. Podríamos estar hablando de una invitación a otras violas estelares como Ricardito Mollo, a quien adoro, o a Botafogo, o bien a Jaime Torres con su charango cósmico, o a Luis Salinas, el manantial de guitarra, o mismo a El Dante, quien es mi guitarra del cielo y así a tantos, pero quedará para el futuro.

–¿Cómo se podría imaginar de afuera el trabajo en La Diosa Salvaje? Aparenta cálido, artesanal, de mucho color y calor humano, y eso parece trasladarse directo a sus discos...

–No hay nada comparable a grabar canciones con las herramientas que conocés, en el mismo lugar donde soñás, con sólo la gente que te quiere... no es ninguna novedad, y funciona siempre por ese sentido hogareño, digamos.

–“Mi elemento” es, en y por principio, el tema que surge como más entrador en primera instancia. ¿Qué se le ocurre contar de él?

–Es una canción espontánea cuya letra se veía venir desde lejos, como si uno ya la hubiese hecho. Y habla de estar creando en compañía de una Musa Inspiradora que, como tal, te arrastra a belleza, a sueño, a luz, a locura, te expone a la muerte, y en definitiva es la vida misma... es nuestro elemento.

–La tapa del disco parece anticipar mucho de lo que viene dentro. Reproduce una especie de “Quijote en harapos” en el peldaño más alto de una escalera. Pero ¿qué significa, puntualmente?

–Quizás es sólo un hombre dramático dirigiéndose a lo insondable, con sus manos de cabeza de perro con ojos que le permiten ver y seguir una senda. Podría decir que es una especie de “ser atribulado”. Alguien me dijo que se parece a Mescalito, un personaje de las Enseñanzas de Don Juan de Carlos Castaneda. Pero en verdad se parece a cada uno nosotros, sobre todo cuando uno se despierta con el pelo revuelto. El diseño es de Alejandro Ros, y es otra idea genial nacida exclusivamente de él.

–La forma –un paralelogramo– recuerda a la primera edición en vinilo de Artaud, incómoda para encajar en bateas o en discotecas caseras. ¿Tiene algún objeto similar?

–Cuando Alejandro me presentó la idea, yo reaccioné como dudando, pensando en que otra vez iba a perjudicar los embalajes, el acomodamiento en las bateas, el ensamble manual, como sucedió con el diseño de Artaud pero no. Ros pensó en todo.

–Las tres partes de “Canción para Olga” remiten a una forma de distribuir segmentos típica de los setenta. Aparece como algo floydiano o de bandas sinfónicas ¿Qué demandó la canción para ser diseccionada así?

–La canción suena en mi cabeza desde hace unos dos años. Ahora puedo incorporar a los temas casi toda la línea que compuso Cardone en los interludios, porque recién al tenerlo grabado me puedo atrever a verlo en su totalidad, y tararear lo que no es letra. Olga se transforma en muchas más partes. No es tan trágico como “El hundimiento del Hesperus” de Procol Harum, pero intenta recuperar algo de esas densidades, si vale hacer referencias. Olga tiene algo de tango, algo suburbano.

–Un duende que cura (“Canción para Olga”), otro que, transformado, quiere conocer todas las ciudades desde arriba y no ve a nadie (“Preso ventanilla”), es recurrente la apelación a los duendes en sus textos. ¿En nombre de qué los invoca?

–En el caso de “Preso ventanilla”, es como una idea del ánima errante. Se recrea en cada cosa, busca su salida hacia acá y hacia el mundo desconocido, sin configurarse en alguien o en algo. Finalmente se resume en una flor para surgir en “llamaradas” bienechoras. No tengo duendes, ¡pero tengo cinco nietos!

–El texto de “Hombre de luz” le pertenece a Luis Santiago, su padre. El ya había hecho un aporte en “Encadenado al ánima” (Durazno Sangrando, Invisible, 1975). Y ahora reaparece su pluma con algo tal vez menos críptico: “Hombre de luz que vuelas al espacio / señálame la ruta al sol”.

–Su línea en “Encadenado al ánima” era “la noche llega y tal vez mañana no exista el tiempo con sombras... sacude sus plumas la avaricia, salpicando el pasto inmolado”, genial. Es un poeta. En el caso de “Hombre de luz”, la instrumentación de teclados eleva las cosas como para crear el espacio. Cuando se va esa especie de metrónomo de guitarra, es que ya se elevó, se alejó de nuestras lógicas y mensuras, intenta situarse hacia bien bien lejos...

–Hay una frase de “La Mendiga”, tema apertura, que impacta como señal de algo fuerte: ¿quién es quien luce harapos aunque tiene su guita?

–Creo que hay gente muy pirada que aunque cobre una jubilación sale a enfrentar el vértigo de la cruel ciudad mendigando, simplemente perdiéndose, hablando sola, cantando ragas demenciales... acá y en cualquier urbe. Ella grita y no grita. No es sólo abandonismo, también es reflexión, entendimiento ante la enfermedad, la discapacidad, los ancianos, uno mismo.

–“Recuerda que la luna es sólo un cuerpo entre tus lágrimas y el vacío sideral” (“Vacío sideral”) impacta. ¿A qué alude?

–Es fácil caer en los lugares en los que uno depositó algo. Hay que crear un anti Edipo de la repetición. Más vale que fluya sin más, porque uno no puede historizar en su propio repertorio. Las canciones deben ser sin importar qué repitan. Ya lo dijo Harrison, “es sólo una canción del Norte”.

–El aura que subyace en sus últimos discos es en general calma. ¿Hay ganas de hacer uno más furioso o visceral como fue aquel descomunal doble de los Socios del Desierto o San Cristóforo?

–Cuando hice últimamente rock medio pesuti, me pareció muy propicio el momento, y justamente, igual que ahora, nunca se aflojó la lírica. Algunas voces se alzaron reclamando acústicos, o sea que siempre me preguntan la misma cosa. Los tonos, los riffs, son elementos comunes en nuestro estilo. Si no entendemos cómo pasar de la balada al ritmo denso, no nos vamos a atrever y nos quedamos en alguno de los extremos. Ya sea fuerte o no, todo es música, así que... hay que aflojar con el inventario y sumar inventiva.

Pan, tema por tema - Spinetta textual - Diario La Capital, 2006


“Sinfín”
Música que viene del rayo de la avenida, porque como todos sabemos los momentos vuelven siempre e hilan un mismo tiempo que no termina de pasar.

“Bolsodios”
Dice que todas las cosas que conoce se parecen al cielo tal vez porque son infinitas e insondables.

“Canción de noche”
El camino es infinito en pos de encontrar la luz y el amor es una especie de enajenación.

“Proserpina”
Hay una reina subterránea que tiene un nombre mágico y genera ondas de amor y vida a su alrededor.

“No habrá un destino incierto”
Son como aves que emigran, y habla de un futuro más allá de lo posible en donde el abandono y la adversidad no tendrán ya lugar: estaremos juntos para siempre.

“Cabecita calesita”
Se trata de un amor de humo que gira y de la añoranza de un corazón fiel dispuesto a seguir todos esos giros.

“Dale luz al instante”
Un camino de aparente sencillez que alberga una intensidad superior a la de cualquier revolución.

“La flor de Santo Tomé”
El feliz viaje a un lugar nuevo, lejano pero para adentro, un mundo interno del que surge un amor de manos, ríos y puentes firmes.

“Atado a tu frontera”
La frontera es el atavío del querer. Pero hay una sentencia, además, en la que uno debe enfrentar el ego y liquidar el asunto, para no manchar el juego.

“Preconición”
En el patio hay un ángel, su vulnerabilidad es tremenda, la historia lo dejó tirado y ya no tiene idea de cuál fue el paraíso soñado del que surgió.

“¡Qué hermosa estás!”
Deslumbrado amor que remonta un vuelo vibratorio de guitarra yendo más allá de todo.

“Espuma mística”
Sólo somos una cajita de busto y luz, de latido y sonido y chispa invisible... que intentamos repercutir en todo.

Reportaje en la revista Hecho en Bs As - 2002


En su estudio de grabación, el músico revela a HBA (revista que venden los "sin techo" de Buenos Aires) ‘la Spinetta dorsal de Luis Alberto‘, y habla del poder, de los sueños, de la humanidad, de la sociedad argentina, aunque siempre recordando: “lo mío es música, yo lucho desde ahí con lo que puedo”
- ¿Cómo es ser tan reconocido?
- No tiene nada que ver con uno, ni ahí...y aparte en general estoy tratando de estar fuera de lo que sería el rock business, si es que es rock lo que hago, aunque a veces he tenido prensa de más.  Pero es como que la actitud mía no obedece a esas leyes de mercado.  Y eso me hace sentir bastante piola, y me da una actitud personal frente a todo que ha sido el fruto de toda mi vida.
Luis Alberto Spinetta es esa vaca que te sigue alimentando o te sigue dando lo mejor de sí.
El reconocimiento no tiene nada que ver con el hecho artístico, sucede independientemente.  Todo lo que tiene que ver con agrandar el globo del ego y eso funciona pero... a esta altura no me como ese verso, es bullshit. Uno siente las cosas y eso es lo más importante para tener como objetivo artístico. No solo que venda. Para algunos es muy importante, para mí ya no tiene ningún significado. Me cansé de no vender pero, a la vez, al seguir siendo apetecido por parte de una gente puedo hacer lo que hago, aunque trato de no mezclarme nunca con eso otro que sería un utilitarismo ya previamente perpetrado. Supongo que le pasa a muchos, y depende de cómo escuchen lo que hacen. Yo me lleno de guita y hago una murga y suena mal... viste, flaco... dejate de joder, es como que algo no funciona bien.
- ¿La conciencia?
Ahí vamos...es un ejemplo de algo que sucede mucho y somos el producto que la gente quiso. La mayoría de esos artistas surgieron porque ellos se decidieron a comunicarse con la gente y darles lo que sabían hacer.
Podría ser que un montón de música que se escucha no suene tan bien a mi gusto, y prefiero no hablar de eso.
Pero ¿entendés? el tema es que suene bien, más que nunca, a esta altura del partido, el compromiso mío es que suene bien y de mantenerme fuera de ese estandar de sensaciones o de cosas que tienen que ver con la prensa y el business. Tratando de hacer las cosas de a una, y muy a mi gusto Me lo merezco ya...hacer las cosas de forma independiente. Estoy con un sello y eso, pero me hace sentir feliz tener esa actitud dentro mío y seguirla. Si no sonara bien no me sentiría bien para nada. Nunca me sucedió musicalmente que no sonara bien. Cada canción nueva que hago funciona perfecto con el lugar donde la estoy haciendo.
- ¿Y vos qué escuchás que no sea lo tuyo?
- Yo lo mío lo escucho sólo cuando lo hago, no tengo fascinación por hacérselo escuchar a nadie en particular.
Pasé esa etapa. Más de pendejo sí...quería que me dijeran ‘flaco esto es bueno‘. Ahora no me interesa, me interesa que sea bueno también para los músicos con los que yo lo comparto en las sesiones de grabación o en los conciertos y que para ellos también les signifique una felicidad hacerlo. No escucho mi música y tampoco escucho rock, excepto pop o Los Beatles o algo así. Escucho Tom Jobim o Herbie Hancok, o cosas más de jazz.  No escucho nada de lo que tanto me nutrió en otras épocas. Entendé que soy abuelo, porque mi hija Cata, tuvo un varón hace un año. Se cumple el ciclo con total elegancia tratando siempre de que la música sea mantenida, preservada, por encima de las penurias que a uno lo toque vivir, y que en mi caso no son tales. Porque muchos músicos estuvieron penando. La música está por encima de todo eso. El tipo que lo entiende generalmente crea muy buena música, y sale a flote. Lo que más texto te da es vivir con cierta intensidad y tratando de mantener siempre un juego limpio. Está bien que haya que negociar con la realidad, pero eso no quiere decir que la vaya a coimear.  Ya se confundieron las cosas a tal punto que pareciera que si uno recalca eso es paradójico y no lo es. Debemos recalcar que negociar puede ser un acuerdo inteligente, una ingeniería de acuerdos en favor de un bienestar común, y no una dejadez y una fofedad que impliquen el desvanecimiento de lo verdadero entre los acuerdos. Que es lo que está sucediendo, la gente confunde negociar con falopear la negociación.  No va más eso. Con esa mente morimos como país, y son los lujos del poder. Como siempre el pueblo repite el epitafio del poder. Si el poder fue asesino, el pueblo se va a volver un poco asesino, y si a la gente le dieron de comer mierda, la gente va a ser ‘comemierda‘.  Y bajo ese proceso no podemos desintegrarnos más. Y el que no lo comprende, medio como que viste...dejate de joder...no seas retardado. Sin entrar en una falsa moralidad, ya el hecho de no respetar una señal cuando pasa gente caminando, desde una actitud que es lo menos, que es una actitud muy peligrosa, y esa dejadez que es el símbolo de que no se quiera preservar la vida por encima del placer personal, el capricho personal de tantos estúpidos.  No, ese proceso es como irreversible, es como la muerte de un cerebro.Pará flaco, aflojá con todas las harinas, desoxidate y volvé otra vez a funcionar.  Si el poder fue corrupto, a la gente también le parece lo mismo, que va a coimear al cana que lo pare, y todo es así. Yo no me como ese cuento, no entro en esa negociación con la realidad ni ahí, no me interesa ser el más influyente del rock ni el menos influyente, porque eso es una patraña para los medios que están enganchados en holdings. No coincido con eso y nunca coincidí, y me valí de todo lo mejor de mí para saber que no coincido con eso. Eso ya lo incorporé totalmente y lo sigo diciendo de una manera brutal para que se sepa con claridad.
- ¿Ese es tu fuerte?
- Sí...y no sé si mi música tiene tanta fuerza como eso, pero eso es lo que yo pienso. Por ahí la música tiene que ser más dulce, por una cuestión de abuelo. Hay cosas para arrullar, la gente no se da cuenta de la ternura de la existencia y de que hay criaturas para arrullar y contener y darles amor y apego. La gente lo toma como que es imposible eso. Si no se reflejan en sí mismos para darle el lugar al otro es imposible que puedan salir de esa trampa del poder.  De pertenecer a todo lo que se les antoja y reaccionar de acuerdo a todo lo que se le antoja al poder. Romper con esa trampa es algo muy duro a lo largo del tiempo, pero funciona.
- ¿Es una misión pura?
- Ahí va... pero no sé si ésa es la forma de negociar con la realidad. Uno tiene que estar activo para generar la potencia máxima de uno y bien, no para empezar a perderla. Y eso se refiere también al consumo de estupefacientes sin parar. Te tenés que dar cuenta a tiempo, no joderte ni joder. No puedo enfrentarme mucho con eso sin perder parte de lo que tengo en juego. En ese sentido mi creación es la que me lleva adelante, porque si no pudiera apoyar estas boberías con algo verdadero no podría estar hablando de nada, sería al cohete, porque ya no servís. La integridad física tiene una importancia fundamental, como si fuera el alma, no separo entre ambos.  Son tan sagrados ambos que uno no se da cuenta y uno tiene que vivir cosas para visualizar.  En base a eso, un montón de cosas que para mi sería lo común y corriente, que la gente verdareramente se respete...y ahí ya empieza a ser como una especie de sueño hippie, neohippie, psicodélico...la época de los hippies fue bárbara porque la gente le metió un poco de energía a eso, a hermanarse, y se fue al jocara.
- ¿Y qué cambió?
- En esa época, el privilegio era la humanización, la globalización del mundo venía por el lado de un sin fronteras no por el lado de una frontera bacteriológica. La humanidad dio un viraje que ya no luce pacífica en ningún lugar del mundo.
- ¿Cuesta negociar con el sistema?
- No estoy marginado para nada, lucho para desmarginalizarme por completo. Porque uno con estas ideas se margina, porque hay puntos que son irreconciliables con el vecino (y apunta hacia la casa de sus vecinos, desde donde se oye cumbia...). La disidencia no debe ser crónica para nadie, hay un momento para la concordia y la lucidez. Dejémonos de joder los argentinos. Este es el momento para crear una ingeniería de acuerdos buenos, y los que realmente estén en la otra, hay que meterlos en cana. Si al pueblo le hicieron mal, se hace malo, y tiene que cumplir con su dolor con los rituales que eso implica. Y pasarán generaciones...