Teníamos decidido
no hacerle reportajes a los superstars de lo que sea. Pero Mariano nos trajo
esta entrevista y no nos dijo quien era el entrevistado.
Este desconocido
decía cosas interesantes, cuando supimos que era el flaco no tuvimos más remedio
que transgredirnos. Aquí va, la gran puta, el reportaje a una estrella.
Casi mito, poeta,
“intocable del Rock Nacional”, el flaco Spinetta reconoce haber experimentado
muchas y muy diferentes etapas vitales. “Pero ahora mi vida es una puesta de
sangre”, reconoce.
— ¿Por que?
S—Estoy escribiendo
mucho desde el año pasado, en poesía y ensayo. De mi poesía que te puedo decir,
hago siempre las mismas cosas, algo así como una poética que es un vino de
contacto. En cuanto a los ensayos son tipo filosóficos, desde mi óptica
indudablemente imberbe. Intento un replanteo sobre el ser y la nada, sobre el
cuerpo como lacrimal, como recipiente, sobre la ley y el magnetismo, el
concepto de doble movimiento, de doble polaridad que permanece en todas las
cosas como dicotomía esencia de la naturaleza, que también esta representada en
la mente. En fin, el ensayo es para mi una actividad nueva, nunca había escrito
con la metodología del ensayo, sin metáfora.
— Tenés alguna
intención de escribir?
S— No. ninguna
intención. Solamente expongo las cosas, pensamientos, no ofrezco solución. No
es “Tus zonas erróneas”, que es como un amiguito que te habla. Lo mio es un
amiguito que te destroza. Mi intención en los ensayos es por ejemplo decir y
explicar cómo el discurso científico hipermonal opone permanentemente su propia
finalidad a lo que va desarrollando. O hablar de la simulación de los poderes.
Cómo la izquierda torna cosas de la derecha y viceversa, cómo están los dos en
la misma bolsa viviente.
— ¿cómo manejas vos
tu poder?
S— Tengo el poder
que tengo. No Creo tener más poder que vos.
— En un escenario.
S— El poder que yo
tengo en un escenario es como una fuerza del alma No es un poder político, un poder
manifiesto a través de una finalidad implícita, es un poder de adentro, mágico.
Lo que pasa es que estamos acostumbrados a ver el poder como nos enseñaron, y
como se lo practica. Ese poder de someter a la gente y a ciertas cosas, de
absolver y condenar. Mi poder es humilde, consiste en alcanzar simplemente un
estado que me haga disfrutar, que me de placer.
— Pareciera que el
rock ahora es sólo eso: goce. Se perdió ese espíritu de revolución, de cambiar
todo.
S— Yo creo que
todas las revoluciones fracasan. La concreción de las revoluciones es su
muerte, cesan cuando se concretan. Lo que importa en toda revolución es el
estado de revuelta, en cuanto sé instala, caga. No sé… la palabra revolución
suena muy antigua… vale la angustia de la revuelta.
— ¿Sentís todavía
esa revuelta?
S— Te respondo con
una parte de la letra de “Ropa violeta”: “Mi sangre es puro borra tinta que
apaga todas mis palabras. Mi mente toda es un insecto al que tolero porque me
habla”.
— Ese tema
dice ”..violeta es el color de tu flash”.
Te referís al ácido?
S— Ah, no sé
…(risas).
— ¿Qué opinás de
las drogas?
S— Hay muchísimas
drogas, legales e ilegales. De las legales. que pueden ser la televisión, la
pornografía, el alcohol, etc, me quedo con el alcohol. Y de las ilegales te
puedo decir que un par de porros y un par de lineas no joden a nadie. El
problema viene cuando un tipo se inyecta, o es el alcohólico perdido y hace
cualquier cosa para conseguir lo que necesita. De todas formas, prefiero la
actividad social de un tipo que tiene una cierta insania que lo lleva a la
autodestrucción, que la actividad de uno que tiene tal insania que destruye a
los demás, como un militar por ejemplo. Básicamente el problema para el Poder
no esta relacionado con la salud del individuo sino con la producción. En tanto
uno se fume o aspire no labura, por eso la prohibición de la droga es política.
Ahora Latinoamérica está siendo invadida de merca… según estudios modernos muy
serios, el grado de adicción de la cocaína es comparativamente igual a la del maní.
— ¿Tenéis hijos no?
S— Tres. de 10, 9 y
6 años.
— ¿Sos un buen
padre de familia?
S— No sé, no te
puedo decir. Creo que por más que yo fuera le que fuera. ellos van a ser lo que
son. Todas las hojas son del viento, yo trato de forjar buenos sentimientos y
de tener una mentalidad plana para que ellos solos observen el mundo, lo vivan
y saquen sus propias conclusiones. No soy un padre instituyente, tipo “esto es
caca esto no”. Tampoco soy un fanático. Si veo que van a meter los dedos en el
enchufe los paro.
— En un reportaje
no tan reciente decías que no querías ser el Padre Lombardero del rock.
¿Quiénes te consideran el Padre Lombardero del rock?
S— No sé, muchos me
tienen como un intocable y soy tan intocable como quieren ellos que yo sea.
Esas consideraciones no me interesan, yo estoy ahí, peleando por lo mío
tratando de no perder la forma de navegación. Ahora estoy muy copado con mi
nuevo disco que va a salir, “Tester de violencia”, y con mis poesías y mis
ensayos que algún día pienso editar. Leo además, leo mucho, entre mi lectura
figura “Cerdos y Peces”, que me parece muy grosa.
— Decías antes que
tu vida es una puesta de sangre —¿Que es la sangre?
S—Mi sangre existe
más allá de la mente, yo no puedo movilizar mi sangre. Sí puedo movilizar mis
ideas a las cuales la sangre alimenta …pero vos me preguntas qué es la sangre
…La verdad que no sé. Yo la siento cuando fluye, cuando mana, pero mi
participación en la sangre es mínima. Al contrario, la participación de la
sangre en mi es fundamental.
— La tomas como
parte de la división mente-espíritu…
S— No, para mi no
existe tal división. El espíritu está encerrado en lo más recóndito y profundo
del cerebro, —ese lugar. esa vasija tan perfecta que es el cerebro— No sé, la
sangre esta ahí, me provee, pero no puedo definirla.
— Te resignas al misterio…
S—Si. reconozco el
laberinto de estar en bolas en muchas cosas. Pero lo importante es no sólo
reconocerlo, sino reconocerlo de la forma más elegante posible, con cierta
estética.
— No sos el Padre
Lombardero, no lenes poder político, reconoces los misterios de la vida. ¿Sos
un místico?
S— Existen dos
mundos: el de la instantaneidad infantil, que carece de moral, y el de la
perversión absoluta en el cual la negación y la desaprobación es la base
instintiva. Tomando esos dos mundos, sí soy un místico, me encanta vivir
deambulando permanentemente de un mundo a otro. Y quizás también sea un
religioso. La religiosidad está en los rituales, como cuando armo un porro por
ejemplo, o cuando noto mis propias prohibiciones y mis propias transgresiones.
En toda ley hay religión y yo adopte mi propia religiosidad, que es la de la
experiencia en vida.